DIA 15 (29 de Julio)-Ekaterimburgo y frontera Asia-Europa

No sabíamos si iba  ser suficiente pero habíamos planificado pasar una sola noche en Ekaterimburgo ya que llegábamos un día por la mañana y nos venia genial pillar otro tren que salía al día siguiente por la noche. Calculamos que más o menos podríamos ver gran parte de la ciudad o al menos hacernos una idea de la misma y preferíamos no sacrificar mas noches allí pues tampoco encontrábamos mucho motivo para ello.

Centro de Ekaterimburgo

Raquel se ha levantado antes que yo y ha bajado a desayunar. Yo no soy muy amigo de los desayunos y prefería dormir un poco más.

Cuando ha subido nos hemos preparado, hecho las mochilas y hemos bajado a hacer el check out.

Hemos preguntado si había algún tour para ir a lo de la frontera o si había algún autobús ya que la noche anterior nos habían dicho lo de los taxis pero no nos dijeron nada de tours u otra cosa. El caso es que resultaba que no había ni autobuses ni tours (había tours pero había que contratarlos previamente y costaban bastante dinero y tampoco era la opción que más nos gustaba).

El lago en Ekaterimburgo

Total, que la chica nos ha dicho que llamaba a un taxi si queríamos, así que le hemos dicho que si. Hemos dejado las cosas en consigna y nos pusimos a esperar al taxi.

Resulta que la frontera en cuestión se encuentra a las afueras de Ekaterimburgo según unas mediciones hechas por científicos. De siempre se habían considerado a los montes Urales como la frontera natural entre Europa y Asia que también se encuentran ahí al lado.

Casa en EkaterimburgoTras esperar un largo rato al taxi, la recepcionista nos llamó y nos hizo señas para que la siguiéramos indicándonos que el taxi estaba en la puerta.

Salimos de allí y busqué con la mirada al taxi pero no lo veía por ningún lado. De repente veo que la chica se acerca a un coche negro algo destartalado que estaba aparcado en la puerta y se pone a hablar con el conductor, un Ruso de los típicos, grande, rubio, muy típico, lo ves por la calle y dices: este es ruso.

Torre mas alta de EkaterimburgoDe repente la chica abre la puerta de atrás y nos hace señas para que entremos. Nosotros estábamos en la puerta del hotel sin movernos y porque yo no veía que en el coche pusiera la palabra taxi ni nada que se le pareciese, no había ningún cartel ni nada que identificase aquello como un taxi.

Yo miraba a la chica, al coche y al ruso y me causaba de todo menos confianza. Por un momento pensé en decirle algo a la chica pero entre que no sabíamos el idioma ni nada pues me quede un poco parado; no tenía la más mínima intención de montar ahí dentro.

Edificio en Ekaterimburgo, RusiaPero en cuestión de milisegundos analizas la situación y piensas, a ver, la chica esta trabaja aquí, estamos registrados en el hotel, tienen  nuestras cosas, es todo a la luz del día, no se. Al final terminamos entrando al coche y sentia como si me estuvieran engañando y la verdad muy incomodo porque no entendía muy bien la situación. Yo miraba a Raquel y ella me miraba a mi y sabia que ella estaba pensando lo mismo que yo. No queríamos hacer un feo ni desprecio y como desconocíamos el país pensamos que esto era así y ya esta.

El centro de Ekaterimburgo, avenidaEl hotel no era cualquier cosa, era un hotel que estaba bien y había clientes en la puerta y la chica nos abría la puerta, no se. El caso es que estábamos dentro del coche, el chico no hablaba ni una palabra ni de ruso ni de nada así que poco podíamos hablar con el. La chica cerró la puerta tras entrar nosotros y le dijo no se que al conductor, imaginamos que a donde íbamos y en donde nos tenia que dejar…o a lo mejor le estaba diciendo: “corre ve y llévalos al escondite que ahora voy yo con sus mochilas” (el cine tiene estas cosas: puede ser muy maravilloso o muy horrible según en que circunstancias). Yo miraba el coche y no veía el taxímetro por ningún lado así que eso me hacia desconfiar mucho.

En otros viajes ya había cogido taxis iguales y en peores condiciones en países como Honduras, Perú o Bolivia así que trataba de equiparar la situación.

Total, que el ruso arranca, la chica nos dice adiós y salimos de ahí. De repente el taxista puso la radio con música que era como Camela pero en ruso, a toda ostia y empecé a tener la sensación de estar en el sitio equivocado.

Casa de madera antigua en EkaterimburgoEl taxista conducía bien y no corría, llevaba un GPS y bueno, eso me tranquilizaba un poco pero Raquel y yo íbamos mudos del acojone que llevábamos encima. Me era imposible no pensar de manera peliculera, si no nos estarían llevando a algún lado para atracarnos o vete tu a saber para que.

Yo miraba el GPS y veía que continuamente el conductor no seguía las instrucciones y el GPS no paraba de recalcular la ruta. Yo ya sudaba, solo estaba ahí por el simple hecho de que la chica del hotel nos había tramitado el asunto pero vamos, que no se si en otro coche con otro conductor hubiera entrado por mi cuenta pero en este no.

Me fijaba que en el fondo tampoco íbamos por callejones ni sitios poco transitados sino que todo por fuera parecía normal y las calles eran totalmente normales aunque desconocidas, claro.

Edificios clasicos en EkaterimburgoPoco a poco fuimos avanzando hasta entrar en una autovía un poco caótica. Yo tenia la sensación de llevar horas en el coche y posiblemente no llevaba ni 10 minutos y estaba deseando llegar y volver; estaba disfrutando poco o mejor dicho, nada.

Al rato de estar en la autovía el chico se mete en un memorial pero que no era a donde íbamos así que con las mismas vuelve a incorporarse a la autovía.

Empezamos a hablar Raquel y yo, pensábamos que el tío sería el hermano, el primo o algún conocido de la recepcionista que aprovechaba para enviarle algunos turistas y así sacarse un dinerillo.

Yo no paraba de mirar adelante, pensaba en que hacer si veía que la cosa se ponía fea: estrangular al chófer y ostiarnos o tirarnos en marcha. No paraba de mirar adelante a ver si se veía algo que recordase a un memorial y de repente a lo lejos reconocí la forma puntiaguda que había visto en fotos en internet del monumento.

FRONTERA ASIA-EUROPA

Le hice señas al chico indicándole que era ahí pues la verdad es que yo no se si él lo había reconocido porque casi nos pasamos. Paró el coche en el mismo arcén y nos bajamos. Él nos hizo gestos de que nos esperaba ahí.

Subimos y nos hicimos unas cuantas fotos. El monumento era una escultura puntiaguda que hacia como de línea divisoria entre continentes y se elevaba hacia el cielo. En el suelo seguía la línea divisoria y ahí estaban los nombres de Asia y Europa.

Frontera Asia-Europa

Coincidimos con una boda. Se ve que iban a allí a hacerse fotos los recién casados. Si vas a Rusia encontraras bodas por todos lados.

El lugar era inverosímil para un monumento y más para uno de ese significado. Estaba en mitad de una autovía y no tenia ni el más mínimo encanto ni nada, era un  sinsentido.

Mapa de direcciones en frontera Asia-Europa

Pañuelos en la frontera Rusia-Europa

 

 

Echamos un vistazo al lugar. En unos arboles había como uno papeles o pañuelos colgados pero desconocíamos el significado. También había una mini tienda de recuerdos pero que ni entramos a mirar pues el chaval estaba muy mal aparcado y nos miraba con cara de vámonos ya. Así que volvimos al coche y nos fuimos. Había que dar la vuelta y volver por donde habíamos venido así que aprovechando unas obras en la mediana el tío se cuela por ahí y cambia de sentido en mitad de la autovía. Impresionante.

Que la paz prevalezca en la tierra Tienda de recuerdos frontera Rusia-Europa

A la vuelta ya estábamos más tranquilos, habíamos sido unos malpensados pero prefiero eso a ser un confiado y llevarme malas sorpresas pues nunca se sabe donde está el peligro así que hay que guardar cierta desconfianza cuando viajas en sitios en los que desconoces la cultura y el país.

Finalmente el taxista nos dejó en el centro de la ciudad y nos cobro 500 rublos. Nosotros pensábamos que nos iba a salir más caro pues ni había taxímetro ni habíamos negociado el precio (cosa que fué un error) pero nos cobró lo que la chica nos había dicho que más o menos nos podía costar, por lo visto ya habían acordado el precio entre ellos. No nos pareció caro.

Las apariencias engañan pero insisto en que hay que tener muy claro lo que haces cuando te subes a un coche o con quien te vas y a donde cuando estas de viaje, hay que guardar ciertas distancias y ser precavido; he conocido gente que ha tenido malas experiencias en este sentido. Un extranjero siempre es una presa fácil para los amigos de lo ajeno y malhechores en general y hay que tratar de ir un paso por delante.

Estilo España en EkaterimburgoHabíamos visto lo más destacado en el centro y decidimos preguntar en la oficina de turismo por como ir a lo de los Romanov en el bosque pues aun teníamos tiempo y teníamos que aprovecharlo pero finalmente lo descartamos y nos fuimos a comernos una pizza al PIzzamia ¡Por fin no comeríamos Patata asada! Dos trozos grandes de pizza, dos coca colas y patatas fritas con salsa por menos de 300 rublos.

¡Atención a la Coca-Cola! No soy muy amigo de la coca cola y en mi vida diaria suelo consumirla en contadas ocasiones pero cuando viajo es distinto pues la coca cola fortalece el estomago y no viene mal sobre todo como solución momentánea ante algún malestar aunque esta claro que no es un remedio pero si que puede llegar a cortar alguna diarrea además de proporcionar azúcar y otros componentes que se pierden cuando nos ocurre esto.

Nos fuimos a hacer la digestión a la oficina de correos que tenía servicio de internet y nos pillamos un par de ordenadores y ahí estuvimos un buen rato escribiendo a la familia y amigos y leyendo un poco la prensa.

Cartel en Ekaterimburgo 2 Cartel en Ekaterimburgo

Ahí mismo, en el hall de Correos, vendían revistas y pasatiempos así que me compré un par de revistas con Sudokus a los cales me había aficionado en el vuelo de ida a San Petersburgo ya que fue la primera vez que hice uno.

Sudoku ruso

Edificio moderno en EkaterimburgoCuando decidimos irnos, empezó a llover así que nos sentamos en las escaleras de entrada a que parase un poco. Tras esto seguimos visitando un par de cosas más, compré un imán para la nevera a mi madre y nos fuimos a ver la estatua de un soldado pensativo que allí hay.

 

 

Monumento soldado pensativo 2 Monumento soldado pensativo

Callejeamos un buen rato empapándonos de las calles tratando de hacer tiempo para irnos a la estación.

Pasado un rato y bajo la amenaza de la lluvia, decidimos volver al hotel a coger las mochilas y entrar al supermercado a comprar cosas para el viaje. Íbamos a estar 3 noches en el tren y había que aprovisionarse.

Casa de madera en Ekaterimburgo

Faltaban aun 2 horas pero no queríamos repetir la tensión de Moscú y como no habíamos dado con nuestro tren en el panel, decidimos asegurarnos.

 

 

 

La estación era un caso a todas horas y llena de gente por todos lados. Nuestro tren no salía por ningún lado así que fuimos a la sala de espera. Ahí matamos el tiempo haciendo sudokus y dando vueltas por la estación curioseando.

Autobus original en Ekaterimburgo

haciendo sudokus en la estacion de EkaterimburgoFaltaba menos de 1 hora y nuestro tren no salía en el panel y yo empecé a ponerme algo nervioso. Fui a preguntar a una mujer que había en una especie de recepción de la sala pero me contestaba en ruso sin ninguna intención de hacerse entender de otra manera. Yo no sabia si en Ekaterimburgo había más estaciones de tren o que podía pasar, así que me mosqueaba pero de repente en un panel salió el numero de nuestro tren (350) y anunciaba un retraso de una media hora o así.

 

 

Panel con nuestro tren en ekaterimburgo rumbo a Irkutsk

 

Sala de espera en la estacion de tren de EkaterimburgoAhora ya estaba más tranquilo. Cuando se acerco el momento bajamos a los andenes, pasaba por la vía 1 del anden 1 y tras 5 minutos y bajo un ligero chispeo entró en el anden el imponente tren. Era el mismo tipo de tren que el anterior, subimos con la lección aprendida, pero nos aguardaba una sorpresa en forma de basura en el compartimento. En el no había nadie pero había basura por todo suelo: botellas vacías, vasos, enseres de dormir,etc.

Compartimento algo sucio

La encargada del vagón pasó y le señale lo que había y esta sin más fue a llamar a otra que por lo visto ya estaba descansando. Yo entendí que esto lo tenía que haber hecho la otra pero se le olvidó.

Tren llegando al anden en EkaterimburgoLo de las mujeres (porque la mayoría son mujeres)encargadas del vagón (provodniska) tiene merito. Muchas de ellas hacen el trayecto entero y si el tren va de Moscú a Vladivostok se pasan 7 días en el tren metidas y otros 7 para volver, menudo trabajo. Ellas tienen un par de compartimentos y se van turnando a lo largo del trayecto, no trabajan 24 horas, claro. Son unas cracks más duras que el acero.

Lo limpiaron y trajeron sabanas nuevas y todo lo que tenían que poner ahí.

Mientras tanto se había subido un chaval que llevaba mil cosas y que colocó como buenamente pudo pues el espacio es limitado. Pasó la jefa del vagón y le dijo no se que, como reprimiéndole. El agachó la cabeza como apenado y a mi me dió mucha pena, la verdad. Imagino la conversación: “llevas demasiadas cosas, ahí donde has colocado eso tiene que haber espacio para las cosas de otra persona más y te voy a echar del tren…blablablá”

Subiendo al tren en ekaterimburgo

El padre del chico le había ayudado a subirlo todo, parecían gente humilde. Sus padres estaba en el andén despidiéndose de él a través de la ventana. El tren arrancó y desaparecieron de la ventanilla. Tras un rato él le pregunto Raquel en inglés que si hablábamos inglés. Nosotros le contestamos que un poco y empezamos a preguntarle cosas en inglés pero no parecía enterarse de nada. Nuestro ingles no es de nivel alto pero cuando hablamos con otra gente nos solemos entender aunque sea mínimamente.

Dentro del compartimento en el tren a Irkutsk

De repente reconocí en su rostro el triste momento en el que te das cuenta de que realmente no sabes hablar ingles tal y como creías. Golpe de realidad que en algún momento todos hemos sufrido en un viaje al extranjero o intentando hablar con alguien que no habla nuestra lengua.

Tras un par de preguntas no le dijimos nada más pues estaba claro que él no hablaba nada de inglés y el silencio inundo de nuevo nuestro vagón con 3 noches por delante. Estábamos apañados.

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