DIA 16 (30 de Julio)-Tren a Irkutsk, dia 1

Pasamos una buena noche, solo íbamos los tres en el compartimentos ya que nadie subió en la noche. Por la ventana el paisaje era verde aunque aun se veían bastantes casas y poblaciones. Nos adentrábamos en Siberia y esperábamos que poco a poco el paisaje se tornara cada vez mas agreste y solitario. Íbamos a cruzar tres franjas horarias y nos esperaban 2 noches más de tren en las cuales pasaríamos por una gran cantidad de poblaciones.

Estacion de tren en Siberia

En unas estaciones parábamos apenas un par de minutos y en otras parábamos casi una hora.Teníamos un cartel en el pasillo del vagón el cual indicaba las paradas y el tiempo en cada una de ellas, algo realmente muy practico.

Cartel con las paradas y su duracion en el transmongoliano

 

En las paradas largas podías bajar a estirar las piernas, tomar aire fresco y comprar algo al alguna de las numerosas vendedoras ambulantes que se disponían a lo largo de los andenes. Como ya habíamos comentado, vendían de todo incluso alguna vimos con gorros típicos rusos y otros enseres.Haciendo un alto en el camino a Irkutsk

También, aunque con menos frecuencia, subían vendedores al tren y podías comprar desde comida hasta pendientes y anillos, por nombrar algo.

El tren es un mercado y alrededor de él se genera mucha actividad comercial lo que lo dota de más importancia si cabe.

El chico ruso que iba con nosotros en el compartimento durmió bastante aunque más o menos coincidimos en las horas. A la hora de comer nos trajeron unas lentejas acompañadas de una especie de ensaladilla rusa y guisantes con maíz.

Comida en el transmongoliano

El chico se pasaba las horas muertas mirando por la ventanilla, inmóvil e impasible. Se le veía una persona muy tranquila. Nosotros sacamos de vez en cuando algún tentempié como galletas y demás y le ofrecíamos pero él siempre nos rechazaba agradecido la invitación. Mas tarde el saco unos plátanos los cuales nos ofreció y nosotros le dijimos que no queríamos pero nos insistió tanto que accedimos a su invitación y este hecho desencadenó en la primera conversación (o intento de ello) entre nosotros.

Locomotora sovietica en el transmongoliano

Nos comentó más o menos con gestos que los plátanos eran de China. Su inglés era casi inexistente así que todo nos lo decíamos con gestos y aunque era muy difícil, algunas cosas conseguíamos decirnos pero todo muy precario.

Sacamos un mapa y le mostramos de donde éramos y tratamos de explicarle el viaje que estábamos haciendo. El nos dijo que iba a Chita, una ciudad ya muy cerca de la frontera con China y un día mas lejos de nuestro destino, Irkutsk.

Entendimos que el trabajaba o estudiaba en algo relacionado con la empresa de ferrocarril rusa.

Al rato saco su cartera y nos regaló unos billetes chinos. Nosotros sacamos unos cuantos euros y se los mostramos y le regalamos una moneda de Euro y otra de 20 cts. como intercambio. El se mostró agradecido y pareció gustarle mucho las monedas.

Billete chino 1 jiao chino

El volvió a sacar unas monedas rusas para ofrecérnoslas pero nosotros ya habíamos guardado una de cada como recuerdo así que le dijimos que ya teníamos pero aun así nos regalo una moneda de 50 cts. de rublo que estaba nueva y reluciente.

Así fue como supimos que su nombre era André y era un chico muy simpático y se veía muy buena persona por su manera de comportase, muy educado y también muy tímido pero sin prejuicios para intentar comunicarse con dos extranjeros en un tren. Fue una muy grata sorpresa y con diferencia lo mejor que nos había pasado en el tren.

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