DIA 18 (1 de Agosto)-Llegada al lago Baikal

Nos han levantado muy temprano, un par de horas antes de llegar a Irkutsk y aun con los ojos medio cerrados otra vez nos han vuelto a traer la comida, eran como las 7 de la mañana: pescado y puré. Yo esta vez he pasado, no me apetecía en absoluto comer pero Raquel si que ha comido

Casa en el lago baikal

En el lago baikalHa sido un largo trayecto de 3 noches por todo Siberia. En el camino hemos dejado lugares que suelen ser parada habitual en el transmongoliano pero hemos decidido invertir más tiempo en otros sitios y no parar en estas poblaciones ya que teníamos otras prioridades. Tengo la esperanza de volver a hacer este trayecto alguna otra vez en mi vida y entonces visitaré todo aquello que este viaje no he visitado, quien sabe, me gustaría volver en invierno e ir hasta Vladivostok, hacer el transiberiano original sin organizar nada e ir comprando billetes sobre la marcha, seria un gran viaje sin duda.

La despedida con André no es que haya sido muy efusiva, no nos hemos intercambiado direcciones ni hecho fotos juntos y es que tampoco creo que haya habido un acercamiento tan grande como para eso, la verdad.

Montañas del baikal

Finalmente llegamos y bajamos del tren. Hace frio y la puerta de la estación de Irkutsk es un autentico caos de gente y vehículos de todo tipo. Nosotros teníamos que ir a la estación de autobuses pues la primera noche la pasábamos directamente en el lago Baikal en la turística Listvyanka, a orillas el lago.

No sabíamos muy bién como llegar a la estación de autobús pero en un mapa pudimos situarnos y ver más o menos donde teníamos que ir. Se nos ofrecían taxistas que nos llevaban por 300 rublos pero nosotros queríamos ir en autobús publico.

En otro autobús un conductor nos dice que debemos coger el numero 64. Son minivans muy al estilo suramericano así que de repente tengo como un flashback de mi viaje a Suramérica unos años atrás.

casas del baikal

El 64 pasaba siempre lleno de gente y era todo una locura, nosotros íbamos cargados y no cabíamos así que decidimos andar un poco y cogerlo más adelante. Ya llegando al puente que cruza el rio vimos que un 64 paraba a escasos metros así que corrimos para subirnos. Íbamos cargados hasta arriba como decía y andar era muy cansado así que agradecimos haberlo encontrado tan rápido.

fotos en el baikalIba casi vacío así que nos vino de perlas para meter todas las cosas. Por la ventanilla vamos observando la ciudad y lo que vemos ya no tiene nada que ver con lo visto hasta entonces, ya no es una ciudad de enormes avenidas ni edificios de gran altura sino es más bien todo lo contrario así que tengo la sensación de no estar ya en Rusia. De primeras todo parece mas caótico y descuidado: las aceras, la carretera, etc. Rápidamente te percatas de la mezcla de culturas, la gente ya no es del típico aspecto ruso sino que hay gente con rasgos asiáticos, morenos, con más diversidad en definitiva.

Dentro del autobús hace un calor considerable y el ir de espaldas al sentido de la marcha me esta mareando. Finalmente llegamos a la estación de autobús. Es un poco ruinosa, está como en obras y no hay nada.

Estacion de autobuses de Irkutsk

 

Miramos unos paneles y nos percatamos de que hasta las 12:30 no hay autobuses que salgan desde ahí hasta el lago. Nosotros teníamos entendido de que había muchos autobuses y que ir no era un problema así que no nos resignamos y empezamos a indagar los alrededores para buscar alternativas pues quedarnos ahí mas de 3 horas esperando no era una opción. Sabíamos que había minivans que te llevaban por 100 rublos y que suelen salir cuando se van llenando. Es la manera mas popular de ir hasta el lago.

Carretera a Irkutsk

Finalmente alguien nos pregunta y nos ofrece el trayecto en si, nos lleva hasta una minivan y ahí subimos a esperar que se llenase. Todo era un hervidero de actividad y la gente empezaba a llegar y a subirse. En apenas unos minutos nos fuimos. Nuestro conductor como era de esperar, esta loco perdido y roza lo temerario conduciendo a tropecientos mil por hora.

Lago baikal desde baikal chaletAl poco de salir de la ciudad, empieza una carretera de doble sentido que transcurre a través de las montañas y se puede decir de manera literal, que es una montaña rusa en si, todo lleno de subidas y bajadas bastante pronunciadas. El trayecto es espectacular, los arboles nos rodean y todo es impresionante a mi ojos. Íbamos a mil por hora en una caja de cerillas por una carretera que era una autentica atracción en si misma. Al rato se divisa el lago a lo lejos y tras unos minutos ya estamos a sus pies. Finalmente llegamos a Listvyanka sanos y salvos y con esa emoción que da el subidón de adrenalina de saberte vendido dentro de un vehículo que escapa a cualquier control tuyo, simplemente dejándote llevar por lo que tenga que ocurrir.

El día es precioso, luce el sol, hace calor, el lago es una remanso de paz y el agua, una balsa de aceite como se suele decir.

Lago baikal en calma

Preguntamos por nuestro hostal y empezamos a andar en su busca. No hay muchas casas, es un sitio muy pequeño y las calles, que todas son en subida, son escasas. Es un sitio donde es imposible perderte pues todo se dispone a lo largo de la orilla del lago.

Calle al baikal CHalet

Ya habíamos leído que el hostal estaba al final de una carretera y que había que subir un buen trecho bastante empinado.

Finalmente divisamos el lugar, el numero 75 de la calle, se llamaba Baikal Chalet.

Baikal Chalet

El sitio es como una gran casa de madera todo muy familiar y pequeño. Nos reciben, nos ofrecen algo de desayunar y subimos a la habitación. Era una habitación bonita con unas bonitas vistas con el lago al fondo.

Interior de nuestra habitacion

Parece mentira pero lo que subimos hace que el aire sea mas fresco y la brisa que corre esta lejos de ser calurosa.

Desde la habitacion del Baikal Chalet

Descansamos un rato y tras asearnos nos preparamos para bajar a conocer el pueblecito y contemplar el lago.

El pueblo se reduce a la orilla del lago como decía. Ahí se agolpan varios sitios para comer y tiendas de suvenires.

A lo largo del lago hay varios sitios mas donde ir y mas interesantes pero es necesario mas tiempo y nosotros no teníamos tanto como hubiéramos deseado.

Listvyanka, lago Baikal

Todo es muy turístico-ruso, turismo para al gente de por allí. La gente me mira mucho y empiezo a sentirme algo incomodo aunque no es una sensación extraña para mi pues ya me ha ocurrido en varios países y es que llevar el pelo largo y ser extranjero es algo que no pasa desapercibido en sitios así.

Teníamos hambre así que fuimos a comer a un puesto en el que vendían arroz y un pincho que era lo que todo el mundo parecía comer en todos lados. Parecía ser el plato estrella junto con un pescado que nosotros no probamos.

La gente estaba a la orilla del lago en una playa de piedras. Esto debía ser el Benidorm de Siberia.

A orillas del lago Baikal

Queríamos ir a un sitio en la montaña donde había unas buenas vistas del lago pero estaba un poco lejos y nos dijeron que cerraban temprano así que nos dedicamos a pasear un rato.

Cabras pastando en el lago BaikalEn el camino vimos, en un trozo de montaña, a unas cabras pastando. Nos paramos a hacer unas fotos al lado de una familia que también les hacían fotos. Ellos echaron a andar y nosotros tras ellos. De repente el hombre se gira hacia mi con la manos extendida a modo de saludo y tras estrechársela me hace una señal como de que aquello de las cabras ahí pastando molaba. Era un poco surrealista el tema pero agradecí el saludo y la intención de intercambiar algunos gestos con nosotros.

Nos dirigimos a la zona de la playa  y nos compramos un par de refrescos y nos sentamos en unas mesas a bebérnoslos a la sombra observando lo que allí ocurría, lo que hacía la gente y como disfrutaban de su playa que por otro lado estaba helada. El agua del Baikal es muy fría, en Invierno el lago se congela entero. Es la mayor reserva de agua dulce del mundo para que os hagáis una idea de lo grande que es.

El baikal

La gente hacia cola por subir a una especie de mini lancha rápida que daba paseos a toda ostia. El dueño se estaba haciendo de oro con aquello porque era lo más popular del lugar y la cola era generosa. En la lancha ponía Tartuga, la gente se subía, se ponía unos chalecos y el conductor ponía música a toda ostia y empezaba el paseo de apenas ni 5 minutos. Siempre hacia lo mismo, arrancaba iba volvía daba un giro brusco y se acabó.

El agua transparente del lago baikal

A todo esto unos chiquillos que por allí había me miraban y se reían y me señalaban con el dedo e incluso llegaron a  tirarme piedras desde arriba del paseo. Era un poco humillante porque, a ver, que puedes hacer en esa situación. Nos dimos cuenta de que no pasábamos desapercibidos para nada. Tampoco era un sitio poco conocido, es el lago Baikal, muchos turistas tanto de por ahí como extranjeros iban a ese lugar así que  no debían de extrañarles a priori.

Calle de Listvyanka

La cuestión es que mucha gente que ahí había eran gentes de regiones más o menos cercanas y que estaban de vacaciones en el lago y que no suelen ver a extranjeros con frecuencia así que les llamábamos la atención como si fuéramos una atracción más: extranjero del lago Baikal.

Disfrutando del atardecer en el lago baikal

El sol bajaba y cuando ya no molestaba nos fuimos de ahí un poco más lejos donde no había casi nadie en unas mesas de picnic que había. Ahí estuvimos lanzando piedras al lago, practica que se prestaba ideal por lo tranquila del agua.

lanzando piedras en el lago baikal

Tras muchas fotos y hablar un rato, volvimos al hostal ya que empezaba a anochecer y a esa hora empezaba a hacer frio.

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