DIA 3 (17 de Julio)-San Petersburgo

Apenas he podido dormir 4 horas esta noche y mi cuerpo esta resentido pero las ganas de visitar la ciudad y descubrir nuevas cosas me pone en pie.

Nos hemos vestido y hemos salido con la idea de ir a la oficina de información turística y de camino, ver alguna cosa. También teníamos en mente poder visitar el palacio de Catalina en Pushkin este día.

Como decía, lo primero que queríamos hacer era ir a la oficina de información y nos hemos puesto a andar en dirección a la misma guiados por los planos que encuentras en paneles informativos a lo largo de la calle.

Calle en san petersburgo

La oficina mas cercana estaba aun cerrada así que decidimos ir andando hasta la siguiente y así hacer tiempo. De camino hemos encontrado la iglesia de Santa Catalina aunque no nos resultó muy interesante. Justo enfrente se encuentra la catedral de nuestra señora de Kazan, catedral Ortodoxa (En el mundo ortodoxo cualquier iglesia con un mínimo de feligreses puede ser llamada catedral y por lo tanto puede haber más de 1 o 2 catedrales en una misma ciudad, cosa que en el catolicismo no se da).

Empezamos a ver mujeres entrar con el cabello tapado así que Raquel se ha cubierto la cabeza con su chaqueta fina y hemos entrado.

Catedral kazan san petersburgo por dentro La catedral por dentro es muy bonita, no había figuras representativas, solo imágenes en cuadros. Cada imagen tenía una vela colgada frente a si. Estando ahí comenzó la misa, lo que suponíamos una misa ortodoxa y es algo que nos entusiasmó porque era una ocasión excepcional de conocer de primera mano mas sobre el mundo ortodoxo. La ceremonia era sensiblemente distinta a las que se acostumbran a celebrar en el catolicismo: era una oración unánime entre sacerdotes (pues había varios) y los feligreses, los cuales se encontraban de pie frente a lo que es el altar. No había bancos, solo algunas sillas que usaban gente impedida o de cierta edad. El altar también era distinto y constaba de una especie de pórtico que dividía la estancia en dos.

Kazan

También había un coro justo al lado contrario en lo alto que constaba de 6 o 7 personas y que cantaban realmente bien aunque no  eran canciones típicas como “un pueblo es” y demás hits católicos, sino canciones mas solemnes y ceremoniosas. Nos ha gustado mucho y nos ha parecido muy curioso e interesante poder conocer mas de cerca las costumbres del pueblo ruso.

Tras un buen rato nos hemos ido a seguir nuestro paseo hasta la oficina de información turística la cual se encontraba ya cerca del museo del Hermitage. Al llegar hemos cogido los típicos planos y hemos recopilado algo de información que nos quedaba pendiente sobre horarios y demás y nos hemos ido al palacio de Pushkin en bus. El bus era un bus de línea normal que tardaba unos 20 minutos en llegar pues el palacio estaba a las afueras de la ciudad.

Al llegar nos hemos despistado y no nos hemos bajado en la parada mas cercana así que hemos seguido y un señor en el autobús nos ha indicado como buenamente ha podido que el autobús volvía a hacer otra parada cerca del palacio cosa que era cierta solo que hacia la parada por la parte de atrás así que al bajar hemos tenido que andar otros 20 minutos para entrar por donde tocaba.

Primero pagas por entrar al recinto de los jardines del palacio y luego tras una larga cola, vuelves a pagar para entrar al palacio. Aunque es algo caro, merece la pena pues sino, para que vas a ir hasta ahí.

El palacio por dentro la verdad es que es espectacular y a diferencia con otros palacios como el de Versalles, este palacio tienes mucho más que mostrar pues aun conserva muebles y enseres de sus antiguos moradores cosa que en Versalles no hay. Lo más destacado y famoso del palacio es quizás la cámara de ámbar, única en el mundo y que es una sala toda recubierta con piedras de ámbar de distintos tamaños, algunos bastante grandes. Es como mínimo curioso y para los amantes de esta piedra será todo un gozo. En esta sala no esta permitido hacer fotos ni video.

camara de ambar

sala palacio de catalina

El palacio por dentro y por fuera es muy bonito y alcanzas a entender la grandeza y reputada fama de los zares y sus palacios: no escatimaron dinero ni imaginación ciertamente.

Realizando la visita nos damos cuenta de que afuera había empezado a llover, nos hemos librado de mojarnos en la cola de entrada quizás por escasos minutos y cuando hemos salido había parado así que le habíamos ganado la primera batalla del viaje al mal tiempo: 1-0.

Los jardines también son muy bonitos y las fotos con las cúpulas doradas y las fachadas blancas y elegantemente decoradas son espectaculares. Tras dar una vuelta y visitarlos nos hemos ido de vuelta hacia la parada de autobús para volver a San Petersburgo. Una vez dentro del bus ha empezado a llover de nuevo pero esta vez de manera alarmante y justo cuando hemos llegado al final del trayecto ha parado. No nos lo podíamos creer: Nosotros 2- Mal tiempo 0.

jardines palacio de catalina

El autobús nos deja en el mismo sitio donde lo cogimos a la ida, en la plaza Moskovskaja. En la plaza hay zonas ajardinadas pero sobre todo lo demás destaca una enorme estatua de Lenin con el brazo levantado señalando cual Cristóbal Colón, hacia el horizonte; en este caso imagino que señalando el camino de la libertad al proletariado. La casualidad es que justo enfrente del dedo ahora hay un Mcdonalds  y es todo muy cómico y sarcástico, la verdad: Si Lenin levantase la cabeza….

Plaza moskovskaja

Cogimos el metro que hay en esa misma plaza y nos fuimos a comer, ya era tarde y el hambre apretaba. Fuimos a un restaurante de comida rápida pero típica rusa o al menos eso creíamos porque veíamos en la carta la típica sopa de tomate y bueno, todo estaba en ruso así que poco mas sabíamos salvo las fotos de los crepes de todo tipo de sabores (dulces y salados) que tanto abundan en por allí.

Tras la comida subimos al hostal a descansar un rato pues ya llevábamos un buen trote y no llevábamos ni 24 horas en Rusia. Descansados, duchados y animados volvimos a salir a seguir explorando cualquier rincón de la ciudad y básicamente eso es lo que hicimos, perrear entre las tiendas y observar las novedades que esta cultura y su gente nos iban enseñando a cada paso.

Ya de últimas yo me encontraba extremadamente cansado pues había dormido muy poquito y habíamos andado muchito así que antes de volver al hostal entramos en un supermercado al lado del mismo (un poco patético, la verdad) a comprar agua y una bolsa de patatas fritas sabor… cangrejo!!! Estas son las cosas que me encantan de viajar.

Patatas fritas sabor cangrejo

 

<<< IR A DIA 2 (3ª PARTE)                                                             IR A DIA 4 >>>