DIA 8 (22 de Julio)-Llegada a Moscu

Muy temprano nos despertó la llamada de la azafata avisando de la llegada a Moscú. Habíamos pasado una buena noche y salvo por el tintineo de una perchas colgadas, pudimos descansar.

Comida del trenAl parar los compañeros rusos se despidieron y bajaron; nosotros aprovechamos para arramblar con todo lo que nos habían regalado en el tren como zapatillas y comida ya que los rusos no hicieron aprecio y ni lo tocaron.

 

La estación era calcada a la de San Petersburgo. Justo en la puerta debía de haber una parada de metro la cual nos costo encontrar la entrada debido a unas obras que allí había.Llegada a moscu

Era increíble la cantidad de gente que iba de aquí para allá, eran multitud y a pesar del agobio pudimos salir airosos y encontrar la línea correcta.

Tras un pequeño transbordo nos encontrábamos camino al hotel pero cual fue nuestra sorpresa cuando de repente el tren salió a la superficie. Eso nos desconcertó pues la parada de metro del hotel era subterránea.

Estacion Izmailovo

Bajamos en la siguiente parada que era la que teníamos anotada en las indicaciones pero allí no había mas que un barrio residencial a las afueras y no había ni rastro de hoteles.

Tras investigar por los alrededores, decidimos preguntar a un policía que casualmente pasaba por allí. Nos indicó, muy amablemente, mediante señas que nos habíamos pasado una parada y que teníamos que retroceder señalando unos edificios muy altos que se veían . Nos señalaba la carreta como indicando que por ahí había un camino. Dicha carretera atravesaba una especie de parque y tras esto se encontraban los edificios que se suponen eran el complejo hotelero construido para las olimpiadas de 1980 llamado Izmailovo.

Hotel Delta-Izmailovo

Inocentemente empezamos a andar en lugar de coger un metro de vuelta pues se supone es solo una parada de distancia y no debía de ser muy larga la distancia pero nos equivocamos, la distancia era más larga de lo que nuestros ojos nos indicaban y cargados como íbamos, el paseo se convirtió en tortura para nuestro cansado cuerpo. Para rematar, hacia un calor considerable. Nunca imaginé que la primera vez que fuese a Moscú iba a pasar tanto calor, mas bien me lo imaginaba abrigado como un oso y pasando el mayor frio de mi vida pero es viajar y conocer para darte cuenta de que no siempre son ciertos los estereotipos que tenemos en la mente.

camino al hotel Izmailovo

Tras mucho tiempo andando llegamos a la parada de metro así que volvimos a coger las indicaciones pues ante nosotros el complejo de edificios era muy amplio. Tras muchos mareos e idas y venidas de un edifico a otro conseguimos hacer el check in.

Intuía que el hotel no iba a ser precisamente nuevo y con lo barato que nos había salido, me esperaba algo añejo pero como habíamos reservado un tipo de habitación superior por un poco de dinero más pues esperaba un mínimo.

Pues no, la habitación parecía que la habían sacado directamente de 1980. Lo podrían vender como experiencia retro si quisieran. Las sabanas, los muebles, la moqueta….desde luego no era una habitación superior.

Tampoco vamos a exagerar y decir que era una pocilga, se veía limpio y el baño era bastante aceptable pero desde luego no era lo que pensábamos y nos llevamos una desilusión.

Television retro en la habitacion

Acto seguido bajamos a preguntar si había habido algún error pero el error lo cometimos al hacer la reserva.

Tras un mareo de conversaciones en ingles inteligible, decidimos prepararnos para visitar Moscú.

Nos bajamos en la estación de plaza de la revolución y nada mas salir del metro nos encontramos de frente el teatro Bolshoi y caminado un poco en dirección opuesta estaba la entrada a la plaza roja.

Bolshoi

Al entrar, como siempre, me imaginaba que iba a ser más grande de lo que es aunque la verdad es que es enorme. Teníamos a nuestra derecha el Kremlin con el mausoleo de Lenin, a la izquierda los almacenes Gum y al fondo la iglesia de San Basilio, por lo que me encontraba ante la típica imagen que todo el mundo conoce de Moscú.

Plaza roja de Moscu

Entrada a la plaza roja de MoscuPaseamos un poco por ella, haciendo fotos y mirando los alrededores. La plaza roja esta abierta por varios sitios por los que se puede tener acceso pero el acceso principal se hace por el lado opuesto a San Basilio a través de unas puertas que forman parte del edifico Rojo que alberga el museo de historia Rusa.

A la derecha de este edificio están los muros que rodean al Kremlin y saliendo de la plaza y rodeando los muros esta la tumba dedicada al soldado desconocido. Ahí se puede ver el relevo de guardia. Enfrente esta la plaza del Manége.

Tumba del soldado desconocido

La verdad es que las distancias se antojan enorme a simple vista, la primera impresión es la de una ciudad inmensa, con grandes calles y distancias que se antojan muy pesadas para recorrerlas a pie. Andas y andas y no llegas a ningún lado miras el plano y apenas te has movido del sitio, quieres cruzar una calle y no puedes pasar por cualquier lado, tienes que caminar hasta el paso subterráneo más cercano para poder cruzar así que lo ideal es conocerse la zona para maximizar los pasos que se dan, si vas despistado te desesperas porque para cruzar a 25 metros tienes que caminar mas de 100 para pasar por el semáforo o bajo la calle que es lo que mas abunda. Los edificios son robustos, magnánimos y se erigen en torno a las grandes avenidas dando una imagen gigantesca.

Almacenes Gum

Fuimos a los almacenes Gum que estaban justo frente al mausoleo de Lenin, unos grandes almacenes con tiendas casi todas ellas, caras.

Me es inevitable imaginar que pensaría Lenin de todo aquello si tuviera oportunidad de verlo….

Entramos en los grandes almacenes buscando un sitio donde comer pues no sabíamos donde ir y no queríamos ponernos a rebuscar en un sitio tan grande así que buscamos en el centro comercial donde encontramos un sitio de estos de patatas rellenas que estaban de muerte de buenas y además a muy buen precio. Te las rellenaban con lo que quisieras, tenían guisados de carne, ensaladillas de todo tipo, bueno, un sinfín de ingredientes a cada cual mas apetecible. Así que nos elegimos un par de patatas bien cargadas con guisado de carne y a saber que mas y nos las comimos mas agusto que nada.Dentro de los almacenes Gum

Hay cadenas rusas de comida típica rusa pero muchas se reducen a sopas con crepes y con guisados de carne y patatas que están todos muy buenos, la verdad.

El problema también es que no sabemos muchas veces muy bien que pedir pues en la mayoría de sitios no había ni carta en ingles y empezar a interrogar al camarero en un fast food no sirve de nada mas que para enfadar al personal y a los que esperan. Además, tampoco hablaban ingles ni yo ruso así que todo se complicaba en ese sentido.

Una vez terminamos nuestra patata decidimos caminar a la famosa calle Arkbat, que es una calle peatonal con muchas tiendas y restaurantes y en la que hay mucha gente.

De camino pasamos frente a la biblioteca Lenina.

Biblioteca Lenina

Al llegar a la calle confirmamos nuestras sospechas de que iba a ser una turistada donde la principal actividad es vender suvenires a precios desorbitados a turistas conformistas y en realidad es una calle en la que no hay nada pero que merece la pena visitar pues al menos puedes ver el ambiente ya que muchos rusos acuden a esta zona a las cafeteritas y restaurantes.Calle Arkbat

Aquí también tienes el Hard Rock café Moscú, del cual medio mundo tiene una camiseta pero vamos, ni cerca estuvimos de entrar pues ya desde fuera el ambiente era patético. No tenia pensado ni de lejos comprarme una camiseta Hard Rock café Moscú.

Finalmente muy cansado tuvimos que sucumbir a un Starbucks, lugar odioso y que ni de broma pisamos aquí en España pero tienen algo en lo que los demás locales rusos no podían competir: un magnifico aire acondicionado y unas butacas muy cómodas. Así que resignados entramos a tomar algo fresquito y descansar mientras planificábamos cosas.Entrada al hotel Izmailovo

Decidimos volver al hotel y tratar de cambiar de habitación o de hotel si lo veíamos posible pero finalmente nos quedamos como estábamos. Ya presos del cansancio, no bajamos ni a cenar y nos quedamos en la habitación descansando para el día siguiente.

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