DIA 2 (16 de Julio) -Llegada a San Petersburgo-(2/3)

EL aterrizaje fue perfecto, muy bonito entre las nubes. No se veía el sol y al tocar pista me he dado cuenta de que había llovido pero en ese momento no parecía llover. La gente aplaudía el aterrizaje aunque no se muy bién porque ya que todo el vuelo ha ido como la seda. Al fondo he visto el viejo edificio del aeropuerto: Pulkovo II. Tras los típicos minutos de acercamiento al estacionamiento del avión, abrieron las puertas y salimos.

Tuvimos que bajar por escalera hasta la pista, allí nos esperaba un autobús. Raquel cogió todas las mantas y accesorios que pudo, no tira nada esta chica. Yo bajaba supercontento pues ya estábamos en tierra firme en Rusia. Bajaba riendo y bromeando pero la broma se me acabo en el momento en el que vi a una mujer con una cámara grabando a todos los que bajábamos, parecía ser algún tipo de autoridad como policía o algo así.

El caso es que yo bajaba haciendo el tonto para variar y todo ha quedado grabado, pensaran, “mira el tonto gracioso”….Supongo que es su sistema de seguridad y el caso es que en cierta medida, empezamos a notar que estábamos en Rusia y eso es lo que nos dijimos al subir al autobús que te acerca a la terminal: Estamos en Rusia, ya estamos aquí y la incertidumbre nos embriagaba, incertidumbre que siempre aparece cuando visitas algún lugar desconocido y es una sensación que en el fondo me gusta.

san petersburgo airport

El edificio a lo lejos parecía bastante antiguo con sus letras anunciando el aeropuerto en Cirílico y con aspecto añejo. Nos llevaron a la puerta de acceso al edifico y ahí tuvimos que empezar a hacer cola para pasar el control de aduanas. Era un espacio reducido y todo se veía igual de añejo, típica decoración setentera incluso sesentera. Me recordó mucho a nuestra visita a Berlín del año anterior, a los edificios de la antigua parte soviética como el cuartel de la Stasi y similares:  aspecto sobrio, cuadrado y austero que bien define a la decoración de interiores soviética. Si habéis visto la película “Good bye Lenin” os haréis una idea. Podría resumir mis sensaciones del aeropuerto a: antiguo, pequeño y eficiente. Todo esta muy limpio y conservado, es casi un privilegio poder disfrutar de unas instalaciones de estas características que se me antojaron históricas.

Pulkovo 2

Total, ahí estábamos en la fila y como siempre, con la sensación de estar en la mas lenta. Había varias filas, al menos 8 y después de cambiar de fila a otra que parecía mas rápida (o mas corta) por fin nos tocaba y éramos de los últimos para variar, como si estuviésemos en la caja del supermercado, hay cosas que nunca cambian. En las pequeñas oficinas de aduanas solo había mujeres, llegabas y te hacían una foto con una Webcam o a saber que  y te revisaban el pasaporte. Nosotros mirábamos a ver lo que les pedían a los demás y vimos que no había que hablar mucho, o nada y es que si preguntaban algo en Ruso hasta ahí habíamos llegado.

La frialdad del momento y de la chica helaba el pequeño habitáculo aunque tampoco se puede decir que fuese una situación desagradable; tampoco esperaba más. Un pequeño torno con un circulo de prohibido delante de mi me impedía entrar oficialmente en Rusia. Al otro lado ya se veían las cintas de recogida de equipajes, no habría más de 3 como los 3 sellos que, sin mediar palabra, me abrieron las puertas de Rusia y me otorgaron la oportunidad de comenzar mi periplo por tierras extranjeras. Rápidamente fuimos a por el equipaje que a los pocos segundos de nuestra llegada empezó a salir por la cinta.

A Raquel para variar, se le paso su mochila y tuvimos que esperar otra vuelta a que volviese a pasar; cuando esto ocurrió al cogerla nos dimos cuenta de que estaba mojada y pringosa vete tu a saber de que pero en fin. Una vez tuvimos el equipaje salimos hacia el hall del aeropuerto, varias personas aguardaban posiblemente a familiares o amigos. A nosotros no nos esperaba nadie, solo 52 días de aventura y disfrute hacia la lejanía en el este.

El hall no parecía antiguo y seguro que lo habían remodelado; era muy pequeño y apenas había una pequeña cafetería, unos stands de información turística, un par de cajeros automáticos , una oficina para dejar equipajes y otra oficina de cambio de moneda. Varias personas nos ofrecían lo que parecía un servicio de taxi. El aeropuerto no parecía estar lejos de la ciudad, pero tampoco tan cerca como para ir andando. Habíamos conseguido información en Internet de cómo ir al centro de la ciudad. Teníamos que coger un autobús (el 13) que nos dejaría cerca de una estación de metro ya en la ciudad la cual enlazaría con el centro de la ciudad y el resto de líneas. Yo salía directo a ver el tema de los taxis y del bus pues si no lo veíamos claro nos tocaría pagar una pasta en un taxi. Raquel rápidamente me paro en seco y me recordó que no teníamos ni un solo Rublo pues en España no se puede conseguir moneda rusa, así que antes de salir empezamos a mirar donde conseguir dinero: la oficina de lo que parecía cambio de moneda estaba cerrada y entonces pensamos en preguntar en información turística ya que deseábamos cambiar 50 euros y no sacar dinero de cualquier cajero nada mas llegar.

La mujer nos dijo que ella nos podía cambiar, nos ofrecía 900 rublos a cambio de 30 euros y no nos convenció el cambio ya que por ese dinero debía darnos no menos de 1200 rublos y es que no estábamos dispuestos a que nos dieran el primer tangazo nada mas poner un pie en Rusia, que si tenia que ocurrir que fuese mas adelante, así que fuimos a los cajeros los cuales estaban en cirílico y bueno, como siempre uno desconfía de los cajeros en sitios desconocidos pero ¿que podíamos hacer? Se podía cambiar el idioma a ingles (cosa que facilito de sobremanera la tarea) y conseguimos sacar dinero a la segunda. Sacamos dinero pero nos dio billetes muy grandes como para cambiarlos en el autobús así que Raquel trato de cambiar en la cafetería y la chica que allí había amablemente nos cambió lo que pudo ya que tampoco es que tuviera mucho crédito en la caja.

hall pulkovo 2

Ya con algo de moneda local mas pequeña salimos. Hacia fresco pero no frío, estaba mojado pero no llovía; era de esos días especiales en los que ha llovido y esta medio gris con nubes entre las cuales se cuelan algunos rayos de sol y que dan esa luz tan característica quizás de las tardes otoñales a las que aquí estamos acostumbrados. En cualquier caso no era para nada desagradable e incluso tenia algo de especial.

Nos ofrecían servicio de taxis, cada cual de un color distinto y eso mosquea porque ¿cual es el barato? Probablemente ninguno, y es que allí ya no era como en España, los taxis pertenecen a varias compañías y cada persona con coche puede ofrecerse a llevarte a algún sitio a cambio de una tarifa previamente acordada. Viviríamos esa experiencia mas adelante.

Así que fuimos en busca del bus, que se supone salía de al lado ya que ahí había una parada y así era pero el bus grande, similar al urbano de cualquier ciudad española, se estaba yendo y ya solo quedaban unas pequeñas minivans con capacidad para 8 o 10 personas en las cuales también ponía el numero 13 pero con una x y similar (el 13x, etc..). Ya habíamos leído de la existencia de estas minivans y se recomendaba su uso, eran un poco mas caras (muy poco mas) y no ponían inconvenientes para llevar las maletas así que nos vino todo rodado, no tenias ni que preguntar, ya te cogian la maleta y te metían dentro; yo trataba de preguntar si iba a la parada de metro en cuestión y ellos decían que si a todo y la nombraban y bueno, ¿a donde me iban a llevar si no? Es lo más común lo que estábamos haciendo. No había posibilidad de equivocarse ni de perderse.

buses en pulkovo 2

Autobuses aeropuerto Pulkovo 2

A diferencia con otros países, sobre todo latinoamericanos donde el caos en las estaciones de autobuses es algo habitual, todo estaba sumamente calmado y nos sentíamos muy tranquilos, no había excesivas prisas ni la gente decía mucha cosa ni nada de esto.

Enseguida partimos, había más gente con nosotros y todo estaba tranquilo. Por el camino recogimos a un par de personas más. Saqué el dinero para acercarme al conductor y pagarle en el momento que se detuviese en alguna parada o algo y un tipo delante de mi hizo el ademán como para coger el dinero, como si yo se lo estuviese ofreciendo y el quisiera recogerlo. Yo no se lo di, claro, porque no sabia que quería así que me acerque al chofer y le pague. El hombre sonreía. Para pagar en la minivan la gente allí lo que hace es ir dando el dinero al pasajero que tiene delante y este lo pasa a su vez al de delante y así hasta llegar al último que se lo da al conductor. Es increíble, pero el dinero llega. Yo no lo sabia así que me levanté y pagué; luego vi como la gente lo iba haciendo. En España u otros sitios la mitad de las veces el dinero no llegaría al conductor, o al menos todo y menos aun saber de quien es, pero aquí si se sabe y el dinero si llega y la gente respeta esta norma. Es algo que inspira confianza y viene a resumir lo que es el carácter solidario de los rusos; solidario y organizativo. Eficacia.

Salimos del aeropuerto por una autovia, todo se veía igual que en cualquier ciudad y a los pocos minutos nos encontramos en una gran avenida en lo que suponíamos era ya San Petersburgo. Por la ventanilla podíamos vislumbrar pedazos de la ciudad; las avenidas se presentaban gigantescas ante nuestros ojos, adornadas con grandes monumentos y culminadas por magníficos y sólidos edificios de la era soviética que parecían gritar a todo aquel que tuviera la oportunidad de por allí caminar que aquello que a sus ojos impresionaba eran en realidad el poder y la magnificencia del pueblo ruso que el gobierno soviético insistía en demostrar a cada momento.

Monumento San petersburgo

Dimos unas cuantas vueltas recogiendo y dejando gente en la misma avenida pero casi todos íbamos a la estación de metro

Finalmente llegamos, íbamos cargados con las mochilas y ocupábamos asientos con ellas pero nadie se quejó, a nadie le importó. EL conductor repetía el nombre de la parada de metro y todo el mundo salía. El autobús creo que volvía de ahí al aeropuerto, era su ruta. Nos costo realmente barato (20 rublos, que son unos 50 céntimos). Bajamos en una plaza, al fondo se veía un gran edifico con una hoz y un  martillo en un enorme friso con figuras soviéticas, los típicos trabajadores y soldados. En mitad de la plaza una enorme estatua de Lenin apuntando con el dedo dominaba la escena. Si señor, estábamos en Rusia. Ahí en el parque se veían algunas personas ebrias que iban a lo suyo y gente esperando autobuses. La entrada al metro estaba ahí mismo en la esquina así que bajamos por las escaleras con un montón de gente más. Caminamos por el túnel subterráneo que hacia las veces de pasarela entre las dos aceras de la enorme avenida, y llegamos a unas puertas de cristal que costaba mucho esfuerzo abrir. Dentro había un hall con una taquilla, los tornos de acceso y detrás, las escaleras mecánicas.

moneda metro san petersburgo

Raquel fue a comprar los billetes que no era tales, sino que eran unas monedas las que hacían las veces de billetes, cosa que esta muy bién porque de esta manera no se consume ni papel ni nada y así no hay ni que reciclar ni gastar más dinero del necesario. El torno era tan antiguo como el resto de las instalaciones pero antiguo no quiere decir viejo, sino de otra época y bién cuidado. Todo parecía funcionar perfectamente, estaba limpio y curioso. Raquel dijo que la mujer que le atendió (en todos sitios solía haber mujeres haciendo este trabajo de venta de billetes) fue muy simpática y que enseguida le adivino lo que quería así que empezábamos bien ya que íbamos con la idea preconcebida de que los rusos eran muy antipáticos y que poco mas o menos íbamos a estar desamparados; nada mas lejos de la realidad.

Ponías la moneda en el torno, se abría y bajabas por la antigua escalera mecánica. Esta iba a gran velocidad, era infinitamente empinada (el metro de San Petersburgo tiene la fama de ser el mas profundo del mundo) y larga y no se veía el final a simple vista. Veías a la gente subir por el otro lado, y entre medias las clásicas bombillas alargadas del metro en Rusia. La escalera era antigua, con su contrachapado de madera y tenia mucho encanto aunque no era tan antigua como la escalera mecánica que hay en el Macys de Nueva York. Todo parecía funcionar perfectamente. Al final había una pequeña cabina al pie de la escalera en la cual vigilaba una mujer de mediana edad. Parecía el sitio dedicado al encargado o encargada del mantenimiento del correcto funcionamiento de la escalera. Suponemos que también es la encargada de poner en funcionamiento la tercera escalera, que había en medio sin funcionar, según la necesidad.

Al llegar abajo un enorme pasillo se abría ante nosotros y por un momento me desoriente porque no veía el anden por ningún sitio. Unas puertas de hierro  a cada lado se hundían en unas cavidades del muro. Estaba en el anden en realidad; de repente se oyó un tren llegar y las puertas de uno de  los lados se abrieron bruscamente permitiendo vislumbrar un vagón de metro de cuyo interior salían decenas de personas. Al instante el tren cerró sus puertas y casi al unísono, las puertas de hierro del anden se cerraron también. No se podían ver las vías del tren desde el anden, solo quedaban a la vista las puertas de acceso, era una estación de metro que no había visto nunca; lo mas parecido son las puertas de acceso en el metro de Paris en la línea 14 la cual sus trenes no tienen conductor aunque estas puertas son de cristal y se puede ver perfectamente el anden y sus vías así como la llegada del convoy.

Metro San Petersburgo

Tras asegurarnos cual era la vía por la que pasaba nuestro tren, nos pusimos a esperar frente a unas de las puertas que rápidamente se abrieron ante la llegada de un tren. Entramos y el tren por dentro no era precisamente nuevo y le ocurría lo mismo que al resto de las instalaciones que conocíamos hasta ese momento: antiguo y funcional, bien cuidado. La gente dentro iban sin hablar, no se oía ningún ruido mas que el del tren al recorrer los en apariencia angostos túneles. El vagón no estaba completamente lleno.

Teníamos que contar las paradas ya que no entendíamos lo que anunciaban así que sabíamos que a la que hacia 7 teníamos que bajar y eso hicimos. A partir de la segunda estación que pasamos los andenes que encontramos se asemejaban a los conocidos en otros metros en los que habíamos viajado. La estaciones se veían realmente hermosas a simple vista, con lámparas , estatuas y multitud de detalles. La gente subía y bajaba sin hacer mas ruido que el de los pasos por el antiguo y bien cuidado suelo del vagón. Había gente que nos miraba pero nadie decía nada. Algunos hablaban o comentaban algo en ruso, inteligible para nosotros. La primera impresión del metro fue positiva, parecía que estábamos ante un medio de transporte con encanto y funcional y no puede ser mejor.

El tren da la sensación de ir muy rápido, bastante mas que otros metros y hace un ruido ensordecedor. Entre estación y estación hay una distancia considerablemente más amplia a la que estamos acostumbrados y puede estar perfectamente mas de dos minutos de trayecto entre estaciones, dependiendo de cuales.

Avenida nevsky san petersburgoNos dirigíamos al centro de la ciudad , a la avenida Nevsky, la avenida principal de San Petersburgo, a la cual llegamos tras hacer un transbordo en el metro. Andamos unos cuantos metros y enseguida vimos el hostal, el típico Hi Hostel que nos había salido muy barato en habitación privada con baño compartido. Al principio no sabíamos muy bien donde se encontraba la entrada y dimos un par de vueltas hasta que al final nos dimos cuenta de que se entraba por una especie de puerta trasera en la calle perpendicular a la gran avenida. La verdad es que por fuera no parecía que fueses a entrar en ningún sitio, mas bien parecía la puerta de atrás de un comercio o restaurante. Llamamos al timbre que allí había y nos abrieron.

Al entrar volvimos a dudar pues ahí no había nada hasta que vimos un cartel que decía que había que coger el ascensor hasta el tercer piso. El ascensor es de esos que dan miedo, al menos a mi, y es que la verdad es que los ascensores no son algo que me gusten mucho (viejos traumas de la infancia). Era ruinoso y viejo pero este no tenia encanto ni esta bien cuidado, era una porquería de ascensor que hacia mil ruidos y que me daba muy mal rollo. Era muy estrecho, y oscuro pero ahí que subimos.

Tras un viaje infernal llegamos al tercer piso donde una gran puerta nos informaba de que ahí estaba el Hostal Life. Llamamos al timbre y nos abrieron. Nada mas entrar nos recibían unas taquillas y a la derecha el mostrador de recepción, bastante amplio por cierto, y con los típicos mil folletos de excursiones y propaganda de locales de la ciudad. Es un hostal de juventud ya que no muchas personas de mediana edad gustan de ir a este tipo de sitios pero para nosotros era perfecto porque se veía limpio y seguro. Si alguna vez has ido a un hi hostel sabes de lo que te hablo.

hostel life

Nos recibió una simpática chica que en ingles no explicó las normas del hostal, nos dio las toallas, sabanas y unas zapatillas ya que no se podía caminar por el hostal con las zapatillas o zapatos de la calle; las taquilla eran para eso, para guardar el calzado al llegar. Es algo que no me gusta mucho pero bueno, si todo era por higiene bienvenido sea. La chica también nos pidió los pasaportes y nos informó de que nos va a inscribir en la oficina de registro de visitantes y es que en Rusia si vas a estar mas de 3 noches en un determinado sitio tienes la obligación de registrarte e informar a las autoridades, es un control que ellos tienen: Si no lo haces y te pillan te pueden multar y son problemas que te restan tiempo y quizás dinero. Normalmente los hoteles y hostales lo suelen hacer y es un tramite rápido para ellos aunque a cambio te cobran una pequeña cantidad de dinero que te ahorra un precioso tiempo.

Hostel life san petersburgoTotal, que tras cambiarnos las zapatillas fuimos hasta nuestra habitación la cual era bastante grande. Tenia un armario, dos sillas, una mesa, dos camas medianas, un ventilador y un gran ventanal que daba a la avenida principal. Las camas estaban solo con el colchón. Todo se veía muy limpio, había una especie de moqueta gris en el suelo pero que se veía muy limpia en gran parte gracias a la norma de no pisar con los zapatos de la cale y la de no comer en las habitaciones. El ventilador en la habitación nos hizo suponer que ahí debía de hacer calor en esta época cosa que me alegró pues me esperaba mas frío.

Habitacion hostel san petersburgoDejamos las cosas e hicimos las típicas llamadas a casa para avisar de que habíamos llegado bien. Fuimos a inspeccionar los baños que estaban limpios y bien organizados. En ellos también había una lavadora y un tenderete para colgar la ropa para secar; las duchas también estaban decentes así que estábamos contentos. Inspeccionamos el resto del hostal, y encontramos la sala común con la cocina y 4 ordenadores con conexión a Internet que eran de uso gratuito. También había en el hall una maquina con bebidas.

Así que nos cambiamos y aseamos un poco y bajamos a la calle ansiosos de una primera toma de contacto con la ciudad. Cambiamos los relojes de hora pues ahí eran dos horas mas que en España y salimos a explorar.

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